Papás, mamás; los invitamos a alentar a sus hijas e hijos en las decisiones que competen a su propio desarrollo, escuchando y valorando las diferencias de opinión y formas de pensar. El fin es aprender y enseñar a participar de manera efectiva con quienes convivimos, fortaleciendo autoestima y responsabilidad.
Participar es aportar lo que podemos dar para llegar a un fin en conjunto. Esto nos ayuda a dar lo mejor de nosotros para conseguir el propósito y nos permite aportar algo positivo a alguien o a un grupo, impactando con lo que tenemos y lo que somos.
Los cambios no se detienen, día a día el avance tecnológico impacta en la sociedad transformando ideales, creencias, cultura y costumbres. Haciendo posible que las opiniones expresadas hoy tomen un mayor alcance y permitan ampliar el conocimiento. Es así como niños, adolescentes y jóvenes emplean medios digitales que permiten desarrollar sus niveles de observación, entendimiento, opinión y participación; dejando de lado la vieja escuela donde la autoridad de los padres era incuestionable.
Por ello, es importante entender que el pensar, sentir y hacer de los hijos en sus diferentes etapas cuenta cada vez más en las decisiones que se toman, pues fortalece la autoestima, cubre la necesidad de afirmarse, enfoca la búsqueda de una identidad personal y alientan el deseo de manifestar sus ideas para convertirlos en propuestas.
En cuanto al proceso formativo de futbolistas, Paul de Knop menciona seis tipos de padres según su interacción en la vida deportiva de sus hijos:
PADRES DESINTERESADOS: No quieren saber nada de la vida deportiva de su hijo. Apenas se les ve en sus partidos sin importarles resultados o aprendizaje. La característica principal de estos padres es la ausencia en las actividades del club deportivo.
PADRES EXCESIVAMENTE CRÍTICOS: Continuamente critican a sus hijos y los menosprecian. Nunca parecen estar satisfechos con la participación de sus hijos en el encuentro. Dan la impresión de que el encuentro es más suyo, que de sus hijos. La crítica constante puede producir estrés y confusión emocional que alteran el juego y al jugador.
PADRES RUIDOSOS: Este tipo de padres tienen pulmones de acero y enormes cuerdas vocales. Con frecuencia se sientan cerca del terreno de juego para protestar continuamente y gritar a todo el mundo. Estos gritos, sin embargo, son un mal ejemplo para los jóvenes jugadores.
PADRES ENTRENADORES: Estos padres con frecuencia se cuelgan de las barandillas y proporcionan a los jugadores una continua avalancha de instrucciones. A menudo contradicen al entrenador y por lo tanto confunden a los jugadores limitando su creatividad.
PADRES HIPERANSIOSOS: Repetidamente amenaza con sacar a sus hijos del club. Tienen miedo de los peligros asociados al deporte o buscan acelerar resultados que sólo el tiempo, la determinación y constancia darán al jugador. Este miedo puede transmitirse a los jugadores o puede hacerles avergonzarse de sus padres ante sus compañeros de equipo.
PADRES ÚTILES: Fomentan la participación, apoyan en los momentos más criticos, despiertan el entusiasmo, inspiran, ayudan… Sin duda, ¡el ejemplo a seguir!; pues hacen una contribución positiva a las actividades de sus hijos.
Reflejándonos en estos seis modelos de padres, podemos dar cuenta de que el único que participa y contribuye de manera positiva al crecimiento emocional de los hijos es el sexto, EL PADRE ÚTIL. Y concluyendo, pasamos a la cuestión clave:
Es en estos momentos cuando la conducta del padre debe servir de estímulo para que no decaiga su amor y compromiso por jugar al fútbol. Lo más importante es tratar al jugador no como alguien de éxito sino como un ser humano en constante superación. De esta manera valoraremos a la persona, al hijo, y no al "superdeportista".
Independientemente de los resultados que obtenga, debemos orientarles hacia la diversión, al esfuerzo, al objetivo de superarse día tras día, ¡al esfuerzo diario!. En definitiva, a que crezca como jugador y como persona de forma armoniosa.
Participar es aportar lo que podemos dar para llegar a un fin en conjunto. Esto nos ayuda a dar lo mejor de nosotros para conseguir el propósito y nos permite aportar algo positivo a alguien o a un grupo, impactando con lo que tenemos y lo que somos.
"PADRES PARTICIPATIVOS"
Los cambios no se detienen, día a día el avance tecnológico impacta en la sociedad transformando ideales, creencias, cultura y costumbres. Haciendo posible que las opiniones expresadas hoy tomen un mayor alcance y permitan ampliar el conocimiento. Es así como niños, adolescentes y jóvenes emplean medios digitales que permiten desarrollar sus niveles de observación, entendimiento, opinión y participación; dejando de lado la vieja escuela donde la autoridad de los padres era incuestionable.
Por ello, es importante entender que el pensar, sentir y hacer de los hijos en sus diferentes etapas cuenta cada vez más en las decisiones que se toman, pues fortalece la autoestima, cubre la necesidad de afirmarse, enfoca la búsqueda de una identidad personal y alientan el deseo de manifestar sus ideas para convertirlos en propuestas.
"Pese a que la decisión final sigue siendo de los padres,
incluir a los hijos en la toma de decisiones no sólo los hará sentir importantes,
si no que pueden sorprendernos y quizás hasta hacernos reflexionar
sobre lo que ya se había decidido"
"PARTICIPACIÓN EN EL DEPORTE,
PROBLEMÁTICA Vs ÚTIL "
PROBLEMÁTICA Vs ÚTIL "
En cuanto al proceso formativo de futbolistas, Paul de Knop menciona seis tipos de padres según su interacción en la vida deportiva de sus hijos:
PADRES DESINTERESADOS: No quieren saber nada de la vida deportiva de su hijo. Apenas se les ve en sus partidos sin importarles resultados o aprendizaje. La característica principal de estos padres es la ausencia en las actividades del club deportivo.
PADRES EXCESIVAMENTE CRÍTICOS: Continuamente critican a sus hijos y los menosprecian. Nunca parecen estar satisfechos con la participación de sus hijos en el encuentro. Dan la impresión de que el encuentro es más suyo, que de sus hijos. La crítica constante puede producir estrés y confusión emocional que alteran el juego y al jugador.
PADRES RUIDOSOS: Este tipo de padres tienen pulmones de acero y enormes cuerdas vocales. Con frecuencia se sientan cerca del terreno de juego para protestar continuamente y gritar a todo el mundo. Estos gritos, sin embargo, son un mal ejemplo para los jóvenes jugadores.
PADRES ENTRENADORES: Estos padres con frecuencia se cuelgan de las barandillas y proporcionan a los jugadores una continua avalancha de instrucciones. A menudo contradicen al entrenador y por lo tanto confunden a los jugadores limitando su creatividad.
PADRES HIPERANSIOSOS: Repetidamente amenaza con sacar a sus hijos del club. Tienen miedo de los peligros asociados al deporte o buscan acelerar resultados que sólo el tiempo, la determinación y constancia darán al jugador. Este miedo puede transmitirse a los jugadores o puede hacerles avergonzarse de sus padres ante sus compañeros de equipo.
PADRES ÚTILES: Fomentan la participación, apoyan en los momentos más criticos, despiertan el entusiasmo, inspiran, ayudan… Sin duda, ¡el ejemplo a seguir!; pues hacen una contribución positiva a las actividades de sus hijos.
Reflejándonos en estos seis modelos de padres, podemos dar cuenta de que el único que participa y contribuye de manera positiva al crecimiento emocional de los hijos es el sexto, EL PADRE ÚTIL. Y concluyendo, pasamos a la cuestión clave:
"La participación de los padres debe ser fundamentalmente el de apoyar y ayudar,
sobre todo en los malos momentos. Con el paso de los años,
la competitividad irá aumentando y es muy posible que
talentos natos pasen a ser uno más"
Es en estos momentos cuando la conducta del padre debe servir de estímulo para que no decaiga su amor y compromiso por jugar al fútbol. Lo más importante es tratar al jugador no como alguien de éxito sino como un ser humano en constante superación. De esta manera valoraremos a la persona, al hijo, y no al "superdeportista".
Independientemente de los resultados que obtenga, debemos orientarles hacia la diversión, al esfuerzo, al objetivo de superarse día tras día, ¡al esfuerzo diario!. En definitiva, a que crezca como jugador y como persona de forma armoniosa.


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